A día de hoy parece que, tras más de una década, los juicios clave sobre “El Caso Brugal” comienzan a rodar. Dicho caso comenzó con la revelación de algunas escuchas y grabaciones por parte de Ángel Fenoll que ponían en tela de juicio la inocencia de un concejal alicantino que buscaba sobornar al alcalde del Partido Popular. El empresario Fenoll destapó así uno de los mayores casos de corrupción del PP y siguió amenazando con sacar más grabaciones a la luz y enviarlas “a donde más daño hagan” al ver sus negocios en peligro. Lo que Fenoll no sabía es que dichas grabaciones acabarían siendo clave para su imputación, pues destaparían una serie de escuchas telefónicas que le comprometían.

Recientemente se celebró el juicio que buscaba sentenciar a Ángel Fenoll, pero su defensa pidió anular dichas escuchas porque según él “vulneraron derechos fundamentales” y que “carecen de motivación alguna”. Casi dos meses después, concretamente el pasado 30 de abril, la Audiencia de Alicante decidió anular parte de las intervenciones telefónicas al decretar que tenían “falta de motivación” y «de relación con los hechos”, además de afirmar que no respetaban derechos constitucionales de intimidad: “El fin no justifica los medios”.
Ante esta decisión, la Fiscalía Anticorrupción de Alicante propuso el 7 de mayo posponer el juicio una semana más para estudiar la anulación de dichas escuchas, lo que fue reprobado en votación con 32 opositores frente a 2 que lo veían con buenos ojos. Finalmente, el juicio fue celebrado al día siguiente y por el momento solo se conocen las declaraciones de Fenoll y Medina, que respondieron brevemente a las preguntas de sus abogados y se declararon inocentes ante el tribunal.






